Cuando alguien despierta pasiones.
El día de ayer fue verdaderamente interesante a la vez que agotador. Antes de que amaneciera, yo tenía que estar preparada para la llegada de Federico al teatro Romea de Murcia, donde emitiría su programa en directo. Fue impresionante la cantidad de gente que había haciendo cola a las 7 de la mañana, sin importarle el frío y la humedad que a esas horas azota en Murcia. Una ronda de encuestas me permitió encontrar al primero de la fila, un joven de no más de 30 años que confesaba estar desde las cinco de la mañana. Impresionante. Sorprendente que haya gente capaz de no dormir por ver en directo a una persona por el que, está claro, sienten una gran admiración, pero que no deja de ser de carne y hueso. Te puede gustar ver el programa en directo, máxime si eres un fiel oyente; poner cara a las voces que acostumbras oir cada día y romper con la rutina diaria y darte un capricho por una mañana, pero no sé, sigo sin entender a los fans y a los que admiran tanto a una persona que por unos instantes pierden hasta su propia personalidad.
