Cuando quieres esquiar y no hay nieve...
Eso es lo que le ha pasado a mi "estilista", que no es tal, pero que es una forma breve de explicar sobre quien va esta historia que voy a contar. Esta mañana he ido a hacerme una limpieza de cara, más finamente llamada "limpieza de cutis" o simplemente, "tratamiento de belleza". Irene, que así es como se llama la persona que me ha practicado el tratamiento, me ha contado sus planes para el próximo puente. Ha contratado un viaje a la nieve, porque quiere esquiar. ¿Qué mejor plan para este puente de cinco días que disfrutar de las primeras nieves de la temporada?. Pues eso es lo que a ella le pareció, cuando hace quince días dejó en manos de la agencia de viajes la organización de estos días de vacaciones. Ayer fue a ultimar los detalles, cuando se enteró, ante la cara impasible de la dependienta, de que el destino fijado y reservado para esquiar no tiene nieve. A Irene casi le da un patatús. ¡Cómo es posible, si es el único requisito que le pidió cuando encargó el viaje!. Irene estaba indignada y dispuesta a poner todo tipo de reclamaciones. Tras hacer unas gestiones, le he tenido que dar la triste noticia de que como consumidora no tiene más remedio que aguantarse y marcharse a ese destino sin nieve, porque se trata de una situación de "causa mayor". Eso es, al menos, lo que me han comunicado en Consumo. Así que eso es lo que le espera a mi pobre estilista durante el puente. Al menos le queda el consuelo de llevar un equipaje ligero.
