La vuelta a mi cole
Pasadas las vacaciones de verano, y superada (eso creo) la crisis postvacacional, afronto esta semana como una de las más importantes del año. Me explico: la criatura ha comenzado a andar (LDTV Murcia) y lo que hasta ahora eran "programas cero" ahora son programas reales con lo que ello conlleva. Ahora sí me tengo que maquillar dos veces al día y tengo que vivir con la tensión que genera salir en dos programas de televisión al día. Por supuesto, he pedido cita con el dermatólogo porque mi piel se va a resentir de tanto potingue en la cara, de eso no tengo ni ninguna duda. A ello tengo que sumar mis cuatro horas diarias en la universidad donde imparto clases. Me temo que los dos trabajos juntos este año se me van a atragantar. No ocurrió el año pasado porque era la novedad y empezaba todo con mucha ilusión. Ya no hay nada nuevo y por lo tanto me cansaré, seguro. Pero espero que sea más bien tarde, porque no me puedo permitir el lujo de dejarme un trabajo: necesito los dos sueldos, qué le vamos a hacer. No soy rica, aunque me encantaría serlo.Y no es que sea yo muy caprichosa, aunque reconozco que me gusta vivir bien, ¿y a quién no? El problema es que tengo mil y una bodas durante los próximos meses y eso supone un gran desembolso económico. ¡Madre mía estoy deseando pasar esta temporada de bodorrios!No os podéis imaginar lo que me gasto en despedidas de soltera, trajes, peluquería, depilaciones y regalos. No menos de 200 euros por regalo, porque si no, quedo como una rata decloaca y pienso que se vengarán cuando me toque a mí, aunque más bien la que se va a vengar soy yo(la venganza es un plato que se sirve en frío), eso dicen, no? Pues eso espero.
